jueves, 4 de agosto de 2011

El desierto de Ciudad Real


2/08/2011.- Lo que en un principio se construyó con la idea de ser un aeropuerto alternativo al congestionado Barajas, y tan sólo a 235 kilómetros del mismo, se convertirá a partir del 29 de octubre en el mayor desastre que los habitantes de esa ciudad hayan podido presenciar.Vueling, la última compañía aérea que ocupaba sus pistas, ha anunciado que ese día dejará de operar en el aeropuerto de Ciudad Real debido a su “baja rentabilidad”. 
 
 
Hasta ahora ni los vecinos de la ciudad ni los pocos turistas que pasaban por él se habían percatado, pero Ciudad Real es un lugar excepcional que cuenta con un desierto tan sólo a 15 kilómetros del centro del municipio.  

El oasis que suponía la compañía de bajo coste para el aeropuerto se ha evaporado y ha dejado tras de sí una neblina de fracaso y mala gestión de los agentes que idearon ese inútil proyecto que ahora cubre las recién estrenadas y poco transitadas instalaciones. 

Actualmente el aeropuerto revive los martes y los sábados, cuando su única aerolínea opera las rutas que unen Ciudad Real con Palma de Mallorca y Barcelona. La primera sustituyó hace dos meses a la ruta que unía la ciudad manchega con París en busca de reorientar el negocio pero la decisión “tampoco ha dado resultados”. 

Este rotundo descalabro vuelve a evidenciar las consecuencias de construir a razón del capricho de cuatro nombres, sin tener en cuenta las previsiones del tráfico aéreo y las demandas del sector a través de un estudio verdaderamente analizado y coherente. 

Hasta que los proyectos se construyan con la lógica requerida, España seguirá cultivando instalaciones áridas y fábricas de polvo donde debería haber aviones. Ésta es la lógica del ladrillo.