miércoles, 3 de marzo de 2010

Un niño dirige el tráfico en el JFK

"Jet Blue 171, vía libre para el despegue", dice el controlador desde la torre de control del John F. Kennedy, uno de los tres aeropuertos de la congestionada ciudad de Nueva York. El piloto le replica. "Libre para el despegue, 171". Hasta aquí todo parece normal. Pero cuando se escucha la grabación del intercambio, comienza el escándalo: el que dirige el tráfico es un niño. No fue el único permiso de vuelo que pasó por las manos del menor el 17 de febrero. Su padre es un controlador autorizado por la agencia del transporte aéreo (FAA). Pero lo que llama la atención es que la torre de ese aeropuerto es una de las que cuenta con las medidas de seguridad más estrictas del país, a raíz de los atentados del fatídico 11-S de 2001.

Escuchalo aqui:
http://www.elpais.com/audios/internacional/Transcripcion/dialogo/nino/torre/control/JFK/pilotos/elpaudint/20100303elpepuint_1/Aes/

Y todo sucedió mes y medio después del atentado fallido del vuelo de la compañía Delta con destino a Detroit, el día de Navidad. Según la FAA, el controlador llevó a su hijo al trabajo debido a las fuertes nevadas que azotaron la costa Este y que obligaron a los colegios a suspender las clases.

"Esto es lo que pasa, chicos, cuando los niños se quedan sin cole", comenta el padre al piloto. "Ya me gustaría traer a mi hijo al trabajo", le responde, sin mostrar gran preocupación por lo que sucedía, hasta el punto de que felicita al infante por su trabajo. Entre tanto, el niño pide al vuelo 403 de Aeroméxico que se prepare. El piloto del 195 de Jet Bluee le da las gracias y se despide de la torre con un "adiós", en español. "Adios, amigo", concluye el menor, que se pone a atender otro vuelo.

La FAA está investigando lo sucedido. Dice que no se toma estas cosas a broma. "Este comportamiento no es aceptable y no muestra el profesionalismo que se espera de los empleados de la agencia", dice en un comunicado. De momento, tanto el controlador -que no identifica- como el supervisor están apartados de sus puestos. El sindicato de controladores también se lleva las manos a la cabeza.

El escándalo salta el mismo día en el que el que el JFK, el sexto aeropuerto de EE UU, inicia obras de reparación de su principal pista, que llevará cuatro meses y que afectará de manera importante al tráfico aéreo sobre la ciudad de Nueva York, y de rebote en toda la nación y a las rutas internacionales.