sábado, 23 de enero de 2010

¿Quiere comprar el avión que amerizó en el río Hudson?


¿Quiere usted un recuerdo del día en que salvó la vida? Los pasajeros del Airbus A320 de la aerolínea US Airways podrán tener una reliquia de la nave que logró amerizar en el río Hudson, aunque puede que no les quepa en el salón.

El famoso avión, que se encuentra en un cementerio de automóviles en Kearny, Nueva Jersey, está listo para la venta, según informa la CNN. En enero de 2009, un vuelo, que había despegado de Nueva York, logró amerizar en el río Hudson sin provocar ningún muerto, gracias a la pericia del piloto, el capitán Chesley 'Sully' Sullenberger.

Las alas, incluidas en la venta, se han separado del cuerpo de la aeronave y según informa la web de subastas, tras el accidente el avión sufrió "un daño grave en toda la estructura" y el impacto con el agua también perjudicó "a los bajos de la aeronave". Los motores no están incluidos en la venta.

La subasta, dirigida por Dan Akers, de Chartis de Seguros, está fijada para el próximo 27 de marzo a las 4.30 pm hora local y está abierta al público. Chartis es una división de American International Group Inc. y también es la aseguradora de la campañía aérea US Airways.

Un portavoz del piloto Sullenberger aseguró que el capitán es consciente de que el avión está en un cementerio de automóviles. Por su parte, US Airways no ha querido dar más detalles sobre la subasta.

Tras el milagroso aterrizaje, el piloto fue considerado un héroe en EEUU por salvar la vida de las 155 personas que iban en el Airbus 320 de US Airways. Sullenberger relató su experiencia y aseguró que sintió "el peor escalofrío, un profundo agujero en el estómago", cuando tuvo que amerizar en las heladas aguas del río Hudson ante una situación de emergencia.

"Me sentí como nunca en mi vida. Supe inmediatamente que iba a pasar algo muy malo", aseguró entonces Sullenberger, de 57 años y ex piloto de las fuerzas aéreas estadounidenses.

"Se podían entender como normales los fuertes ruidos, porque sufríamos una gran tormenta, pero luego sentimos el olor de los pájaros quemados, a pesar de que se los tragaron los reactores. El olor se propaga desde los reactores al sistema de aire acondicionado", explicó el capitán Sullenberger.