martes, 29 de diciembre de 2009

Un pasajero arregla un avión en Menorca para poder despegar

¿Hay un mecánico a bordo? No suele ser una pregunta habitual, ni el comandante la hizo cuando el pasado sábado un avión sufrió una avería en el aeropuerto de Mahón (Menorca) que le impedía despegar. Pero casi. Porque fue el mecánico el que se levantó de su asiento, se presentó a la tripulación y les dijo: «Eso ya lo arreglo yo». Dicho y hecho.
La historia comenzó cuando el vuelo TCX961 de la compañía británica de vuelos chárter Thomas Cook se disponía a salir de Mahón a las 10.50 para llegar tres horas más tarde a Glasgow. Pero el aparato, un Boeing 757-200, sufrió una avería que el impidió despegar. El problema técnico solo podía resolverlo un mecánico de la compañía que debía viajar desde Manchester a Mahón. El retraso sería de al menos ocho horas, se avisó a los pasajeros.

VERIFICAR LA LICENCIA

Fue entonces, según la BBC, cuando un pasajero se identificó ante la tripulación. Dijo que era ingeniero aeronáutico y que si se lo permitían, echaría un vistazo al aparato y miraría si podía arreglarlo. Según una portavoz de Thomas Cook, se comprobó que el hombre tuviese realmente la calificación necesaria para trabajar en un Boeing 757-200. En efecto, el pasajero, cuya identidad no se ha dado a conocer, trabaja para otra compañía aérea, Thomsonfly, que tiene un acuerdo de mantenimiento con Thomas Cook. «Verificamos su licencia y era realmente quien decía ser. Resulta que fue capaz de arreglar el problema para evitar así un retraso mayor. Estamos todos muy agradecidos de que estuviese en el vuelo aquel día», dijo la portavoz a la BBC.

SIN MIEDO

La oportuna intervención del pasajero sirvió para que el avión aterrizara finalmente con un retraso de apenas 35 minutos en Glasgow. Los más agradecidos fueron los pasajeros. Uno de ellos, Keith Lomax, explicó lo que había ocurrido a bordo del avión: «Ya estábamos dentro, listos para el despegue, cuando anunciaron que había un problema técnico y que tal vez un mecánico debía volar desde Manchester para repararlo». Luego, una azafata les explicó la presencia del mecánico a bordo. «Cuando regresó al avión, todos le aplaudimos».

Y nadie tuvo (o al menos no lo exoresó) miedo de emprender el vuelo. «Fue reconfortante saber que el que había arreglado la avería se quedaba también en el avión», añadió.